ÁNGEL DE UN ALA
Escalaba a lo
alto de un risco, no sé si cayó hasta el agua y se estaba levantando, pero lo
que llamo mi atención fue su ala, nunca había visto a un ángel de una sola ala, empezaron a surgirme tantas preguntas
que no iba a poder dormir pensando en el, tenía que preguntarle antes de que llegara a la cima y se fuera,
volteé a mi alrededor y no había nadie que pudiera ayudarme, solo un largo
camino que rodeaba aquel risco y por el cual yo podría llegar, empecé a caminar
por la pradera, aunque sabía que no iba a llegar a tiempo, pero tenía que
intentarlo, su perseverancia, me había cautivado.
Llevaba una
hora de camino, aun podía observarlo escalar el risco, su impetuosa actitud me
contagio e hizo pensar que tal vez lograría llegar a él a tiempo; mientras me
perdía en mis pensamientos y dudas escuche un relinchido, inmediatamente llamo mi atención, apresure el
paso a pesar del cansancio y valió la pena, a la orilla de un manantial, con el
agua mas azul y cristalina que había visto
estaba un caballo negro, enorme, con hermoso pelaje, su imponente tamaño
me atemorizo de inmediato, pero sus ojos parecían hablar, yo no podía dejar de
escucharlo, ambos teníamos el mismo destino, llegar al ángel, monte al enorme
corcel y me sostuve de su pelaje mientras corría con furia a la cima, yo sabía
que llegaríamos a tiempo, pero eso no me tranquilizaba, algo me oprimía el
corazón y me aferraba a su pelaje.
Al llegar a la
cima vi la escena mas triste que pueden imaginar, el ángel había perdido su
ala, la carne viva sangraba su espalda, algunas cicatrices marcaban su cuerpo,
sudado se llenaba de tierra, ojos decepcionados y manos callosas que no dejaban de escalar, me
quede perpleja ante tal escenario, sin habla, no entendía nada, solo se me
oprimía el pecho y asfixiaba el corazón, el ángel se detuvo antes de poder verme y miro abajo, a su pasado, su caída, en
ese momento se rindió, dentro de un grito desgarrador golpeo la roca de la que se sostenía y
decidió lanzarse al vacío.
Con voz dulce
le pregunte ¿Por qué me dejas? , estalle en llanto, de ese llanto que te roba
el aliento y corta las palabras, sentí que la soledad me alcanzaría de nuevo si
él se iba, su primer reacción fue de asombro, lo note apenado y después
enojado, ¿tu quien eres? Pregunto, no lo sé, dime tonta si quieres por estar
aquí, por sentir que te quiero, por pensar que te amo, por llorar tu dolor, pero
por favor no te vayas, ven a platicar conmigo, toma mi mano que no te soltare.
Un segundo, de
esos en el que el destino de tu vida puede cambiar, ese segundo fue eterno para
mi esperando su respuesta, pero tomo mi mano, el generoso corcel se acerco a
ayudarme y lo subimos a la cima, lo primero que hice fue tratar de curar sus
heridas, pero no me dejó, un poco desconfiado pregunto ¿Qué quieres de mi?,
nada, solo quiero platicar, quiero saber que siente un ángel de una sola ala,
sus ojos brillaron y dijo, en este momento paz, pese a que su respuesta me robo
una sonrisa, no entendí porque decía eso, sin que yo dijera palabra alguna
respondió mi duda, ¿sabes que se siente cuidar a alguien que no te ve, que nuca
te agradece, que no se preocupara por ti, que tal vez nunca sepa que existes y
que llegue una desconocida a preguntar que sientes?, solo lo mire.
-¿Qué te ocurrió?...
-Llegue con
las alas cansadas de tanto volar, no sé si fue eso u olvide como hacerlo justo
cuando pasaba por este risco, volaba alto, así que la caída fue muy fuerte,
perdí mi ala con el golpe, raspe mi cuerpo, llevo dos días escalando, pero ya
me faltaba el aliento.
-Yo llevo un
día viéndote, tratando de alcanzarte, de llegar a tiempo, parecías rendido.
-La caída fue más
fuerte de lo que piensas, rompió mi alma, deje de amar y soñar, entonces pensé ¿Qué
caso tiene? ¿Para qué me esfuerzo si nadie me verá? ¿De qué me sirve ser un ángel
si me quede sin energía?
-Me gustaría
tener la respuesta, pero no la tengo, aunque hay algo que si puedo hacer,
déjame curar tus heridas ¿si?
Con actitud
diferente y mirada dulce acepto, bajamos en el corcel hasta el manantial, lave
su rostro y manos, estaba muy cansado, pegue su cabeza a mi pecho para curar su
ala y tratar de aminorar el dolor.
-¿Qué es eso?
-¿Qué cosa?
-Ese ruidito
que hace tu pecho.
-jajaja!! Es
mi corazón.
-¿para qué
sirve?
-Para amar,
¿acaso tú no tienes?
-No lo se
Me acerque a
su pecho, su piel era fría y en el pecho solo un huequito que no latía, me
quede callada, no sabía que decirle, no sabía que pensar, yo creía que los
ángeles tenían los corazones más grandes del mundo, pero el no tenia.
Nos quedamos
sentados, sin decir palabra, solo observando el pedacito en el que estábamos,
la pradera, el mundo, el universo y encontré la respuesta, la enorme hoja de un
árbol cuidaba un pequeño capullo de flor que se encontraba apartado, la hoja
había guardado gotitas de sereno en sus nervaduras y le daba de beber gota a gota
en su boquita para que no se fuera a romper.
Lo entendí
rápidamente, el ángel no tenía un corazón propio, custodio del amor venia en
busca de un corazón, en busca de su complemento, de su quinto elemento. No dije
nada, solo lo abrace.
-Aun no me
dices quien eres.
- soy tu
corazón, soy quien te recordara que eres bueno, soy quien latirá por ti, soy
quien tomara tu mano, soy quien te recordara como volar, soy quien cuidara tus
ojos, soy, soy, soy un sueño…

ME RECORDO VIEJOS MOMENTOS TAN PENOSOS COMO HERMOSOS POR HABERTE CONOCIDO MI APRECIADA AMEYALI... ESTE ESCRITO ME DABA VIDA, ME DABA ALIENTO. :)
ResponderEliminarSiiii, antier que saque esto del baúl de los recuerdos me causo lo mismo. Recordé el poder sanador de las palabras y como le fui tomando amor a hacerlo, gracias por estar ahí para animarme siempre.
ResponderEliminarGRACIAS A TI TAMBIEN POR ESTAR AHI, PARA ANIMARME SIEMPRE. TE ENVIO UN FUERTE ABRAZO, TU FUISTE UN ANGEL, Y LO SIGUES SIENDO. SALUDOS.
Eliminar✨💕😝😀
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