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PARQUE DE DIVERCIONES: EL MUNDO, Mexico

05 noviembre 2012

MI PASTILLITA


Me gusta vagar por las calles y conocer cosas nuevas, pero esta gente que vive a mi alrededor aveces es muy aburrida, así que en vez de caminar decidí soñar y hacer una de las cosas que más me gustan, ir de compras jeje, espere a que saliera la luna y sus rayos tocaran mi piel para poder viajar, tome el ascensor  en la caseta de un oxxo y en menos de dos segundos estaba rodeada de tiendas, baje un poco mareada pero cuando pude ubicar las imágenes, mi corazón se acelero de la emoción,  el aire era de lo más fresco y todo brillaba, no sé bien donde estaba ubicado este centro comercial, las personas fueron muy amables y las otras criaturas también .
Había tantos lugares que visitar que tuve que elegir solo uno, fui a la sección de dulcerías mágicas, mi primer sorpresa fueron las paletas psicópatas, eran pequeñas tutsi pop intoxicadas por el exceso de plomo en sus envolturas, corrían de un lado a otro haciendo ruidos chistosos y si te descubrían mirándolas se lanzaban sobre ti para morder tu pantalón, una de ellas me vio observándola y empezó a perseguirme, corrí y corrí pero seguían persiguiéndome, me metí en una tienda para no ser alcanzada, no sé si existan las coincidencias o fue el destino, nuestro destino, pero ahí fue donde te encontré, en el mostrador de una enorme tienda de chocolates y caramelos, no tardaste en llamar mi atención con la única caja de pastillas en toda la tienda, lo primero que vino a mi mente es que se equivocaron y que esas pastillas debían estar  en la sección de farmacias, la curiosidad me tentó y decidí comprarlas, mi sorpresa fue que el hombre del mostrador dijo que no podía vendérmelas, me enoje porque yo traía mucho dinero para pagarlas y no me importaba el precio, solo quería esas hermosas pastillas de colores que creí estaban perdidas, el hombre dijo que en su tienda el dinero no importaba, que había algo mas valioso con lo que debía pagar, mi egoísmo se volvió a mí y quise reparar el daño, ya que creo haber ofendido al pequeño vendedor, le pedí una disculpa y pregunte que necesitaba para poder obtener tan especiales pastillas, aunque más bien era la curiosidad de saber para que servían, el hombre dijo que en punto de la media noche llegaría EL y que era el único que podía responder todas mis preguntas, un poco molesta salí de la tienda recorriendo todos los pasillos como si eso acelerara el tiempo.
Al dar la media noche volví, tus imponentes ojos brillaban al fondo de la tienda, camine hacia ti sin saber que ya me esperabas, prendiste una tenue luz, eleve mi mirada y vi una pared llena de cuadros, de dibujos, de mundos, me sentí pequeña en el universo por un segundo, tomaste mi mano y no me dejaste hablar, de igual forma no podía, la voz se me fue al pensamiento y sin saberlo tú lo podías leer.
Nos separamos, estábamos a una corta distancia y entre nosotros, sobre la mesa estaban las pastillas, yo seguía sin entender, sentí tus manos sobre mi cuerpo y vi tu cuerpo junto a un cuadro, pasamos de soñar a volar, a amar, yo frente a la mesa, tú junto al cuadro y nuestras almas bailando bajo la luna.
Después de unas horas, minutos o segundos, no sé que fue (para mí fue eterno) vi dos lucecitas doradas flotando sobre la mesa en la que estaban las pastillas, ellas se unieron y formaron una luz blanca que depositaron en las pastillas, en ese momento solo sentía escurrir las lagrimas en mi rostro al saber que en las pastillas se encontraba Él.
Se acerco a mí y me dijo –Sabia que llegarías, se lo fácil que te pones triste, se lo fácil que te debilitas, se lo fácil que desconfías, se que si no me encuentras rápido pensaras que te he olvidado, así que hice las pastillas para ti, porque cada que me necesites estaré cerca. -

VISITA AL MAR



Hoy, un día común y rutinario decidí que fuera diferente, tome las llaves del auto y me dirigí a la playa, aun a varias calles y ya se podía percibir ese olor que se impregno en mi piel, mi corazón un tanto agitado se emociono al saber que vería al amor.
Al llegar ahí el tiempo se empezó a desvanecer y junto con él se llevaba al sol, la luna tan delicada como siempre aparecía discretamente, evitando llamar la atención de la gente que admiraba una lejana isla, parecía arder en llamas cuando se perdía en colores rojo carmín, ahí estaba yo, sentada en una pila de rocas enormes en el centro de la ensenada.
Cuando llego la noche,  la impresión de ver al mar tan excitado por la llegada de la noche me causo cierto temor, el mar se transformo a medida que la luna fue creciendo y las estrellas aparecían como estelas de luz.
El mar es indescriptible, no puedo verlo fijamente, su furia es demasiado intensa, como si quisiera alcanzar a la luna en cada ola que se eleva, pero solo logra azotar en la arena gris revolviéndolo todo.
Al salir de ahí me encontré con el mundo real, pero al llegar a casa algo me sorprendió, la playa decidió seguirme hasta mi casa!!!!  Un pequeño caracol de mar se infiltro por el baño y se quedo pegado en la ventana, fue tanta mi sorpresa que no pude evitar hablar con él…
Me dijo que alguien lo había mandado porque soy una persona muy distraída y no me di cuenta de lo que sucedió, mientras estaba yo sentada en la roca mi piel se puso como de gallina, un frio muy feo lleno tanto mi ser que una leve preocupación casi hizo que me retirara, pero de pronto el frio desapareció y un calor tan delicado me acogió hasta llegar a mi corazón, el caracol me conto que un ser alado me acompañaba y cuidaba del frio del desamor mientras observaba el hermoso paisaje. Yo, al escuchar estas palabras me emocione doblemente, este ser es un gran amigo, invisible y tan delicado como la caricia del viento, tiene el don del amor y la prudencia, con el cual vino a curar unas heridas que me di un día que tropecé.
El caracol se me quedo viendo, mientras mi mirada se perdía en pensamientos, “que sucede” dijo él, mientras mi rostro se entristecía, no pude evitar recordar que el ser vivía muy lejos de mí, que no podía tocar su rostro ni ver sus ojos, que no podía darle ese abrazo y el beso de despedida porque nuca lo había visto, trataba de recordar sus palabras, pero no reconocía su voz, solo sus sentimientos que compartió con mi corazón.
Al ver mi tristeza el caracol dijo, recuerda que no eres la única que sufre, cuando estabas en la playa olvidaste voltear a tu alrededor, un pequeño zarigüeyin vagaba llorando porque se cayó de la luna y perdió a su amigo, a su cuidador, en ese momento recordé que de camino a casa vi a un hombre que llamo mi atención, caminaba por la orilla de la calle solo y cabizbajo, su gabardina negra no cubría el frio de sus manos y un pequeño copo de nieve rodo por su mejilla, intente persuadirlo para que subiera al auto a cubrirse del frio, al ver sus ojos negros me di cuenta que había perdido algo muy valioso, necesitaba caminar, decidí no insistir más, mientras se alejaba de mi, vi brillar algo en su mano, era un corazón, era él!!!, era el amigo del zarigüeyin, solo ellos tienen la magia de poner su corazón en tus manos.
Al caer en cuenta de mi error salí corriendo al mar, sin parar atravesé la arena, me hinque en el agua  le pedí ayuda al mar para que el zarigüeyin encontrara a su amigo, el amigo a la luna y su luna le diera el amor.
Mientras que al ser no me quedo más que enviarle un mensaje por el mar, esperando que le llegue y el anhelo de un día contemplarlo juntos. 

ÁNGEL DE UN ALA


ÁNGEL DE UN ALA
Escalaba a lo alto de un risco, no sé si cayó hasta el agua y se estaba levantando, pero lo que llamo mi atención fue su ala, nunca había visto a un ángel de una sola  ala, empezaron a surgirme tantas preguntas que no iba a poder dormir pensando en el, tenía que preguntarle  antes de que llegara a la cima y se fuera, volteé a mi alrededor y no había nadie que pudiera ayudarme, solo un largo camino que rodeaba aquel risco y por el cual yo podría llegar, empecé a caminar por la pradera, aunque sabía que no iba a llegar a tiempo, pero tenía que intentarlo, su perseverancia, me había cautivado.
Llevaba una hora de camino, aun podía observarlo escalar el risco, su impetuosa actitud me contagio e hizo pensar que tal vez lograría llegar a él a tiempo; mientras me perdía en mis pensamientos y dudas escuche un relinchido,  inmediatamente llamo mi atención, apresure el paso a pesar del cansancio y valió la pena, a la orilla de un manantial, con el agua mas azul y cristalina que había visto  estaba un caballo negro, enorme, con hermoso pelaje, su imponente tamaño me atemorizo de inmediato, pero sus ojos parecían hablar, yo no podía dejar de escucharlo, ambos teníamos el mismo destino, llegar al ángel, monte al enorme corcel y me sostuve de su pelaje mientras corría con furia a la cima, yo sabía que llegaríamos a tiempo, pero eso no me tranquilizaba, algo me oprimía el corazón y me aferraba a su pelaje.
Al llegar a la cima vi la escena mas triste que pueden imaginar, el ángel había perdido su ala, la carne viva sangraba su espalda, algunas cicatrices marcaban su cuerpo, sudado se llenaba de tierra, ojos decepcionados y  manos callosas que no dejaban de escalar, me quede perpleja ante tal escenario, sin habla, no entendía nada, solo se me oprimía el pecho y asfixiaba el corazón, el ángel se detuvo antes de poder  verme y miro abajo, a su pasado, su caída, en ese momento se rindió, dentro de un grito desgarrador  golpeo la roca de la que se sostenía y decidió lanzarse al vacío.
Con voz dulce le pregunte ¿Por qué me dejas? , estalle en llanto, de ese llanto que te roba el aliento y corta las palabras, sentí que la soledad me alcanzaría de nuevo si él se iba, su primer reacción fue de asombro, lo note apenado y después enojado, ¿tu quien eres? Pregunto, no lo sé, dime tonta si quieres por estar aquí, por sentir que te quiero, por pensar que te amo, por llorar tu dolor, pero por favor no te vayas, ven a platicar conmigo, toma mi mano que no te soltare.
Un segundo, de esos en el que el destino de tu vida puede cambiar, ese segundo fue eterno para mi esperando su respuesta, pero tomo mi mano, el generoso corcel se acerco a ayudarme y lo subimos a la cima, lo primero que hice fue tratar de curar sus heridas, pero no me dejó, un poco desconfiado pregunto ¿Qué quieres de mi?, nada, solo quiero platicar, quiero saber que siente un ángel de una sola ala, sus ojos brillaron y dijo, en este momento paz, pese a que su respuesta me robo una sonrisa, no entendí porque decía eso, sin que yo dijera palabra alguna respondió mi duda, ¿sabes que se siente cuidar a alguien que no te ve, que nuca te agradece, que no se preocupara por ti, que tal vez nunca sepa que existes y que llegue una desconocida a preguntar que sientes?, solo lo mire.
-¿Qué te ocurrió?...
-Llegue con las alas cansadas de tanto volar, no sé si fue eso u olvide como hacerlo justo cuando pasaba por este risco, volaba alto, así que la caída fue muy fuerte, perdí mi ala con el golpe, raspe mi cuerpo, llevo dos días escalando, pero ya me faltaba el aliento.
-Yo llevo un día viéndote, tratando de alcanzarte, de llegar a tiempo, parecías rendido.
-La caída fue más fuerte de lo que piensas, rompió mi alma, deje de amar y soñar, entonces pensé ¿Qué caso tiene? ¿Para qué me esfuerzo si nadie me verá? ¿De qué me sirve ser un ángel si me quede sin energía?
-Me gustaría tener la respuesta, pero no la tengo, aunque hay algo que si puedo hacer, déjame curar tus heridas ¿si?
Con actitud diferente y mirada dulce acepto, bajamos en el corcel hasta el manantial, lave su rostro y manos, estaba muy cansado, pegue su cabeza a mi pecho para curar su ala y tratar de aminorar el dolor.
-¿Qué es eso?
-¿Qué cosa?
-Ese ruidito que hace tu pecho.
-jajaja!! Es mi corazón.
-¿para qué sirve?
-Para amar, ¿acaso tú no tienes?
-No lo se
Me acerque a su pecho, su piel era fría y en el pecho solo un huequito que no latía, me quede callada, no sabía que decirle, no sabía que pensar, yo creía que los ángeles tenían los corazones más grandes del mundo, pero el no tenia.
Nos quedamos sentados, sin decir palabra, solo observando el pedacito en el que estábamos, la pradera, el mundo, el universo y encontré la respuesta, la enorme hoja de un árbol cuidaba un pequeño capullo de flor que se encontraba apartado, la hoja había guardado gotitas de sereno en sus nervaduras y le daba de beber gota a gota en su boquita para que no se fuera a romper.
Lo entendí rápidamente, el ángel no tenía un corazón propio, custodio del amor venia en busca de un corazón, en busca de su complemento, de su quinto elemento. No dije nada, solo lo abrace.
-Aun no me dices quien eres.
- soy tu corazón, soy quien te recordara que eres bueno, soy quien latirá por ti, soy quien tomara tu mano, soy quien te recordara como volar, soy quien cuidara tus ojos, soy, soy, soy un sueño…